Annabell
Has que fastidio, llego tarde otra vez por su culpa — murmuro colocándome la chaqueta sobre el vestido rojo ajustado al cuerpo, y medias oscuras que jugaban con su chaqueta para que no se notaran los morados y los mordiscos acompañado de su gran corona bastante estorbosa que iba en su cabeza para mostrar su rango.
Yo ya sabía, que no eran unos sueños o mejor dicho pesadillas extrañas, sabía que algo importante había en cada una de ellas. Aún no tenía nada claro.
Oráculo estaba inves