Ambas mujeres lucen más delgadas, en ese lugar a veces no les da hambre y no comen por depresión. Pero ese día ambas terminaron todo lo de la bandeja, y no tardaron nada en perder el conocimiento.
—¡Ingenuas! Dijo Helen, al comprobar que ninguna reaccionaba, luego salió a hurtadillas y fue en busca de un guardia. Este la ayudó a sacarlas y las metieron en un contenedor de ropa sucia y fue así como lograron sacarlas del castillo.
Helen no levantó sospecha, tenía sus métodos y podía comprar a los