Un golpe certero.
Stanley, para ti no hay vuelta atrás, desde ahora considérame un enemigo más, y para que empieces a odiarme por algo que yo sí hice, te diré que en este momento… Rayo guardó silencio y enseguida miró su reloj e hizo una cuenta regresiva.
—Cinco, cuatro, tres, dos, uno…—
¡Buuum! La gran explosión que se escuchó también sacudió la embarcación de Stanley. En ese instante el Rey de Indonesia se alarmó y gritó. –¡Guardias! Stanley pensó que era él quien se encontraba en aprietos.
Mientras que Rayo s