HOLLY
—Holly, ¿Por qué no te pruebas este, mami? —sugirió mi mamá.
—No, tiene mucho ribete en las mangas, parecerá que tengo los brazos más gruesos—protesté.
Cherise estaba del otro lado de la tienda, junto a Alice, escogiendo dios sabe qué tanta ropa para mi hija.
—¿Este?
—Tiene estampado para señora
—No eres particularmente una señorita.
—Lo soy aun mamá, pero ese estilo es más como para ti.
—Sí, ¿verdad? —examinó la prenda.
Rodee los ojos.
Debíamos pasar aquí tres benditas horas, Adam me dio