EROS
No me voy a quedar con los brazos cruzados como el tonto de Adam.
Quizá pueda arriesgar mi vida en esto.
Las palmas de mis manos comenzaban a sudar a pesar del frio que estaba haciendo aquí dentro, ya había ordenado.
Un chico con casco entró a la cafetería, con todo el aire de los que se meten en problemas, desvié la mirada, no quería buscar problemas, revisé mi reloj una vez más, solo falta un minuto para las diez.
—¿Eros West?
Levanté la mirada, el tipo de casco, tragué en seco ¿va a rob