Rosalía se levantó y lo sentó en el sillón subiendo en su regazo, besó sus labios y después pasó por su cuello, mientras él levantó el rostro y cerró sus ojos. Ahora fue ella quien se acomodó para que entrara su longitud y moverse erráticamente.
Rosalía estaba recostada en el piso de la sala en los brazos de Leonel, ambos seguían desnudos, él tenía sus manos unidas y acariciaba su mano delicadamente, mientras besaba su frente de vez en cuando, ella sonrió cerrando sus ojos y aspirando su arom