REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 50. Destierro
REY DE CORAZONES. CAPÍTULO 50. Destierro
Tristan esperó de pie, junto a la ventana, mientras el tic tac del reloj de pared llenaba el silencio de su oficina. Tenía las manos metidas en los bolsillos y la mirada fija en la calle, aunque no veía nada. Cada tanto se pasaba una mano por el cabello, inquieto, hasta que los dos agentes de la policía finalmente llegaron, y él los recibió con un gesto breve.
El más alto, un hombre de rostro cuadrado y voz grave, le tendió la mano.
—Señor Callahan —dijo