Capítulo 23: ¿Tú lo mataste?
¡Keyla no lo dudó un segundo más!
—¡Quítense de mi camino por las buenas! —rugió con autoridad, su loba Aryl.
Pero los tres hombres lobos de esa zona se negaron.
Uno de ellos, el tercero, salió corriendo rumbo a la torre para dar aviso a los refuerzos cercanos.
Los otros dos machos tomaron sus formas lobunas, de pelaje oscuro, garras y colmillos afilados, con algunas cicatrices que hablaban de sus experiencias resguardando esa poderosa manada.
¡Y SE LANZ