Capítulo 22: ¿Ayudar a mi mate?
El cuerpo de Keyla se tornó de un leve brillo blanco mientras caía del balcón, esporas de escarcha helada a su alrededor…
¡Hasta que su loba emergió!
El sonido pesado de sus cuatro patas sobre el suelo con firmeza, acompañó ese brillo aguamarina de sus ojos alertas viendo en las profundidades del bosque.
No esperó a ver qué sucedía en los pasillos de la habitación del Alfa… Solo escuchó silencio, y el aroma al hierro de la sangre que se volvía más fuerte.