—Dime lo que sea —le pido preocupado.
—Esta mañana, que escuché lo que hablaste con mi abuela, no quise decírtelo, pero Tamara vino al día siguiente del evento de tu abuelo.
—Lo sé —respondo y la atraigo hacía a mí—. Ella piensa que la pequeña Eliza es nuestra hija.
Suelta el aire que al parecer estaba reteniendo.
—Lo siento, fue una broma de Dina y yo no lo negué.
—Como se lo dije a Nani esta mañana, acepté esa boda para evitar que lo de mi abuelo saliera a la luz, y no es porque me avergü