EL PODER DE LAS SOMBRAS DE LUTZHER.
—Dime ¿Dónde estás por favor? ¡Se acaba el tiempo! —volvió a preguntar. Mientras tanto, todo aquello se transformaba en una fiesta sangrienta. Cuando iba a gritarle que estaba en el Renacer, mi voz se apagó; por más que gritaba no salía sonido de mi garganta, ahora un chillido estridente se sumaba. Adrián y yo, ya separados, nos dirigimos hacia lo que parecía ser una escalera que surgía de la nada, donde desde lo más alto de la gradería blanca se veía la sangre. Pude contemplar el cuadro de aqu