Requiem 12:
"La pasión eran una sinfonía de silencios rotos y pulsos acelerados, una melodía salvaje que solo sus cuerpos sabían interpretar mientras el mundo callaba"
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Entramos al edificio con la urgencia quemándonos la piel, ignorando el frío que se quedaba atrás en la calle. El trayecto por el pasillo fue una coreografía de manos torpes y respiraciones entrecortadas. No podíamos esperar. Cada paso hacia mi puerta era un pretexto para volver a buscarnos; nos deteníamos a cada segundo, c