Harrow aterrizó en Florencia a las dos y diecisiete de la tarde.
Kara lo sabía porque Russo se lo había dicho.
Russo tenía contactos en el aeropuerto, como los tenía en todas partes. Discretos. Sin llamar la atención. El tipo de presencia que recababa información sin parecer que recababa nada en absoluto.
Ya estaban de regreso a Nueva York cuando Harrow pasó por la aduana.
El documento estaba en una funda protectora dentro del equipaje de mano de Kara, que estaba entre sus pies y que ella no ib