Empezó un jueves.
Ada dormía.
Xavier estaba en el taller.
El apartamento estaba en silencio, de esa manera tan particular en que reinaba el silencio cuando ambas cosas ocurrían a la vez.
Se sentó a la mesa de la cocina.
El pájaro de madera frente a ella.
La caja de la abuela a su lado.
El cuaderno de su madre abierto.
No para escribir.
Para mirar.
La letra de su madre.
Su cualidad particular.
Los trazos cuidadosos.
La presión deliberada.
Las anotaciones ocasionales al margen con tinta más rápid