Blake preparó cordero.
Estaba extraordinario.
Todos en la mesa estuvieron de acuerdo.
Blake recibió esta información con la dignidad particular de un hombre que llevaba meses practicando y había alcanzado la meta que se había propuesto.
“El té”, dijo Martin.
“Todavía estoy trabajando en él”, dijo Blake.
“Ya casi está”, dijo Victoria.
“Casi no es lo mismo”, dijo Blake.
“Está muy cerca”, dijo ella.
Blake miró su taza.
“La semana que viene”, dijo. “La semana que viene estará listo”.
Lo decía todas