PDV de Aurora
,Palanca de presión.
Digo la palabra en voz alta, no a la habitación, sino a mí misma, a la versión de mí que se despertó seis años en el pasado creyendo que era la afortunada. La salvada. La hija que su madre eligió.
La sonrisa de Vincent no se mueve. Eso es lo que suelta algo en mi pecho, no el dolor, no el tipo limpio de todas formas, algo más feo. Algo que ha estado sentado bajo cada plan, cada movimiento y cada paso cuidadoso de esta segunda vida entera es la suposición silen