Me quedé en la sala platicando con mi padre, nervioso porque no sabía qué estaba sucediendo entre mi madre y mi esposa en esa cocina, tuve que servirme un par de tragos para poder calmarme. Mi padre no podía ocultar su sonrisa, sé que estaba disfrutando mucho el momento, luego recordé que debía ir por mi hija y le pedí que me acompañara, al llegar le pedí a mis suegros que fueran a casa para que compartieran la comida con nosotros.
—cuando la comida estuvo lista, mi suegra me ayudó a colocar la