REINA DEL ODIO. CAPÍTULO 34. Un teatro inútil
REINA DEL ODIO. CAPÍTULO 34. Un teatro inútil
Me congelo y por un segundo siento que mi estómago se hunde y mi corazón martillea contra mis costillas. Pero solo es un segundo de debilidad, uno que me permito cada tanto porque si soy honesta, nada que tenga que ver con ellos me inmuta ya.
Vanessa me mira con desesperación, con los ojos hinchados y la respiración entrecortada.
—Es por tu culpa... —susurra, como si las palabras le pesaran en la lengua—. ¡Es por tu maldit@ culpa, Verónica!
Me quedo