CAPÍTULO 56. Cuando todo termine
CAPÍTULO 56. Cuando todo termine
No necesito que me lo diga, ya lo sé. Está furioso y un poco más que eso. La cerradura hecha pedazos es toda la evidencia que necesito, y cuando me mira a los ojos, los suyos parecen dos carbones encendidos.
No me meto en su camino cuando se dirige a la puerta con un rugido sordo, pero en el corredor ya no hay nadie, estoy segura, así que solo me apoyo en uno de los muebles y espero a que regrese a mí.
—¡Respóndeme, Regina! ¡¿Quién te cortó el cabello?! —me incr