Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl aire acondicionado del aeropuerto privado de Madrid zumbaba con discreción mientras Bárbara ajustaba el asa de su bolso de mano. La terminal VIP, con sus paredes de cristal y mármol blanco, reflejaba la luz matinal que entraba a raudales. A su lado, Alejandro revisaba unos documentos en su teléfono con el ceño ligeramente fruncido, esa expresión de concentración que ella había aprendido a reconocer en las últimas semanas.
<






