Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando mis pies me llevan hasta el apartamento, tengo el cuerpo entumecido y mi mente parece no poder detenerse; no hace más que reproducir las duras palabras de Sam, una y otra, y otra vez. Incluso mi cerebro parece querer hacer que me derrumbe, pero aunque deseo derrumbarme, llorar hasta que no tenga más lágrimas que darle, hasta que la daga clavada en mi pecho deje de doler.
Desearía poder arrancármela para siempre, pero ese mismo dolor consigue qu







