Mundo de ficçãoIniciar sessãoCuando vuelvo a abrir los ojos Sam está aparcando en un hueco bastante pequeño para un Lexus de este calibre, pero no tengo ni idea como consigue encajarlo a la perfección; ni siquiera ha pestañeado al hacerlo.
Salimos del coche y las luces luminosas provocan que entrecierre los ojos y gruña por la intensidad. Por suerte sólo tenemos que cruzar la calle para llegar a donde narices me ha traído. Mientras cruzamos distingo un cartel negro







