Mundo de ficçãoIniciar sessãoMi corazón está henchido de felicidad, como si tuviera memoria. Recuerdo que se la ponía a todas horas y todos los días, también que solía bailarla desnuda por la habitación y él se tapaba la cara como si le diera vergüenza mirarme, pero en realidad siempre tenía los dedos abiertos para observarme.
Son como tatuajes en mi mente: algo que me gusta llevar a todas partes y no se borran.
—Te gustaba bailarla d







