—Melina, debes explicar todo esto a él. Puedes escribirle una carta, expresar todo lo que sientes y leerlo para que podamos hablar de lo que sientes en otra sesión.
—¿Una carta? —asentí lentamente con mi cabeza—, está bien —ni jugando lo voy hacer—. ¿Enzo, qué hago?
—Espera que se cumpla el plazo dicho por el doctor para que te vean si es o no el padre del bebé, si está en México será mejor que actúes normal para que no levantes sospechas de ningún tipo.
—Está bien, entonces voy a intentar actuar normal —aprieto los labios unos segundos, mordiendo mi propio labio inferior—. ¿Qué excusa pongo para no decirles que me quería alejar de ellos?
—Qué necesitas un tiempo para ti —inflo las mejillas, exhalando un suave suspiro—, que tenías una sorpresa o simplemente la verdad.
¡Claro que no! Esto está muy mal.
No estaba muy feliz con la idea pero al parecer ya me estaba despachando porque cerró su cuaderno de un solo golpe. Al menos ya me dijo lo que necesito hacer, lo que necesito exponerles