—¿Te he dicho lo mamita sexy que te ves, corazón? —La rodeó entre sus brazos, tanto como pudo, porque la barriga les separaba un buen tramo.
—Ajá. Sabes que he triplicado mi peso, y me canso mucho.
Negó con la cabeza.
—Has triplicado pero tu belleza. ¿Terminaste de revisar aquél libro?
Sus ojitos comenzaron a brillar en cuanto mencionó el tema.
—Sí, y no te imaginas lo hermoso que es. Una fantasía romántica que me dejó en vela toda la noche, no pude parar de leer. Definitivamente, lo escog