La cena del día anterior salió tan mal, que no vale la pena intentar recordarlo. Nos quedamos callados sin decir nada, él no intentó siquiera sacarme conversación... Y encima, se puso a contestar unos mails. ¡MAILS! En una jodida cena (quizás no romántica), pero era conmigo. Eso no sirvió ni para limar asperezas. Odiaba como el silencio era tan incómodo entre los dos, ni de lejos me imaginaba que sería así. Un hombre sensual, un hombre digno de mi devoción y de tener su club de fans carecía de