Capítulo 19

Cuando por fin se separaron para tomar aire a bocanadas, ambos seguían mirándose (¿o comiéndose?) con los ojos, nublados de deseo. Lisa trató de fingir que todo estaba bien, y para cambiar de tema rápidamente, señaló la mansión:

—¿Me imagino que ahí viviremos estás dos semanas?

Como si Max supiera lo que estaba haciendo, asintió lentamente pero al mismo tiempo, metía una mano entre su falda de volantes, la cual de por sí ya estaba bien subida. Sintió sus firmes dedos apartar la tela de sus brag
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