Una canción estaba reproduciéndose en los audífonos de Lisa, misma canción que le volvía loco el corazón por lo mucho que le llegaba al alma. Estaba medio dormida, pero aún así la escuchaba entre sueños con una calidez que al mismo tiempo dolía:
«Juré que no volvería a sucederme de nuevo
Volvió a pasar
Que cupido no volvería enredarme en su juego
Y aquí ahora estás
Uoh, uoh, uoh
Hablando de amar
Uoh, uoh, uoh
Hablando de amar
Tú tienes algo inusual que aún no lo decifro (Pero alteras mis sentid