—No sé, cállate y actúa como si tuviera sentido —refunfuño, con las palabras amortiguadas de nuevo, pero por suerte esta vez no me pide una repetición. Se limita a sonreírme con tanta intensidad que siento que estoy mirando al sol y que éste me devuelve la sonrisa. Los hoyuelos de sus mejillas no podrían ser más profundos y los ojos no podrían tener otra arruga, y mi corazón no podría sentirse más grande.
Mi nombre se escapa de sus labios en un suspiro y juro que todo acaba de empeorar, pero e