—¿Novio? —Harry tartamudea, las palabras se le atascan en la lengua. Es más que difícil. Es astronómico- imposible decidir a quién mirar hasta que mis ojos se desvían hacia Harry. El asombro en su rostro es claro como el día, y lucho por tragarlo. Para olvidar que lo he visto, y escuchar su risa que viene a continuación—. No, soy Harry, su jefe. Tú debes ser el compañero de piso, supongo —
—Eh, s-sí —ahora, es el momento de que Skye resbale sus palabras. De repente, mis mejillas se han acalorad