—Maldita sea, ¿gemelos? No me digas —Harry casi se ríe, rompiendo brevemente el contacto visual con Robbie para encontrarse con mis ojos. Sus ojos se ensanchan mientras una sonrisa maliciosa mancha sus labios. Me apetece mucho—. Pero sí, ahora que lo dices, veo el parecido. Maldita sea, sois como copias al carbón, ¿no?
—Eh, no sé nada de eso. Siempre se ha dicho que soy el gemelo más guapo —se ríe Robbie y Harry le sigue poco después. Por eso, le doy el empujón más sutil que puedo reunir. ¿Qué