Capítulo 4. El destierro
Damon luego de aceptar el rechazo cayó en el suelo consumido por el dolor, por eso en ese momento se sentía como si lo hubieran roto en miles de pedazos, sus oídos zumbaban se llevó las manos allí, tratando de silenciar ese ruido, su cuerpo vibraba ante los lamentos de Lucía y los rasguños de su lobo herido del alma.
—¡Lucía! ¡Lucía! —gritaba en un profundo sollozo mientras Boss, su lobo se agitaba en su interior.
No sabía lo que ocurrió, lo único que recordaba es que sintió ese olor tan único,