Capítulo 24. ¡Renuncio!
Lucía caminó hacia donde estaba Damon, mientras Nash permanecía sin decir nada, aunque los ojos de Lucía estaban color ámbar, dejando en evidencia que estaba a punto de tomar el control. Se le estaba haciendo imposible controlar su ira, la frustración y el enojo que causó en ella, que las mujeres quisieran manosear a su pareja, en ese momento no se dio cuenta que estaba reconociendo el vínculo entre ellos; estaba concentrada en desear destrozar a todas ellas, aunque era como una forma de catar