Harmony ya estaba despierta, pero mantenía los ojos cerrados, como si intentara bloquear los recuerdos de la noche anterior. Sin embargo, los eventos seguían frescos en su mente y no podía quitárselos de la cabeza.
—Levántate —ordenó de repente una voz dura, y sus ojos se abrieron de golpe. Tragó saliva nerviosamente al encontrarse con su mirada.
—Buenos días, jefe —saludó ella, con la voz temblorosa, sin levantar la cabeza, como si temiera mirarlo a los ojos.
—Lo que hiciste ayer no debe repet