Ariella
Cuando llegamos a casa esa noche, Asher me habló sobre el cumpleaños de su tío.
Al parecer, era el cumpleaños de su tío y quería que Leon y yo estuviéramos allí. Pero Leon estaba exhausto. Se acababa de tomar un baño y el pobre no paraba de bostezar cada pocos segundos.
Le hice una merienda nocturna para que no se fuera a la cama con hambre, y para cuando terminó de comer, apenas podía mantener los ojos abiertos. Lo último que quería hacer era arrastrarlo a una cena de cumpleaños para