KIAN
Habían pasado varios días... y aún no había rastro de Aria.
Su aroma persistente comenzaba a desvanecerse...
El olor había desaparecido.
Tampoco servía de nada intentar contactar con ella a través del vínculo mental, nunca llegamos a completar el proceso de apareamiento.
Eché un vistazo al reloj de mi escritorio... era casi de noche y yo estaba de vuelta en la manada.
Inquieto, hacía todo lo que podía.
Sin embargo, sentía que no estaba haciendo nada.
Había diferentes papeles esparcidos p