ARIA
La luz del sol entraba por las ventanas e iluminaba la habitación.
Estaba sentada frente a Agnes.
Habían pasado unos días desde que me contó todo sobre mi madre y, aunque me dolió saber que nunca había podido verme crecer,
también me ayudó a aceptar que me hubiera dejado sola.
Ahora sabía... que en realidad nunca me había abandonado y que estaba velando por mí, asegurándose de que estuviera bien.
Y sé que estaría muy orgullosa de mí.
Ryker llevaba un tiempo sin aparecer por casa y, sincera