Su mirada se intensificó, cargada de deseo contenido, y el espacio entre nosotros se sintió cargado… como el aire antes de un rayo. El calor se extendió por mí en oleadas lentas, dejando mi piel hipersensible, mi pulso irregular. Cada nervio se sentía despierto, buscándolo, anhelando su contacto.
Mis dedos se crisparon a mis costados, anhelando sentirlo... su calor, su deseo... pero él no acortó la distancia.
Simplemente se quedó allí parado.
Mirando.
Paciente. Atento. Sus ojos me recorrieron s