PUNTO DE VISTA DE SYLVARA
Seguí el camino que Kaelith me había mostrado, cada paso pesado pero lleno de fuego. Los ecos del jardín, los rugidos, el calor de mi despertar aún ardían en mi interior. Los extrañaría, a todos, pero mi corazón ahora solo anhelaba una cosa… Kaelen.
—Gracias —susurré suavemente, con la voz temblorosa, aún cargada de la fuerza que llevaba dentro.
Entonces, aquella voz familiar se deslizó entre las sombras, fría y burlona.
“Mmm… hueles diferente… más fuerte”, dijo.
—Todo