Apenas llegamos al apartamento y le marco a Evan.
—Hola, preciosa —Me saluda con una enorme sonrisa, que me devuelve la calma—. Esperaba ansioso tu llamada.
—Hola, amor —suspiro—. También estaba ansiosa por llamarte.
—¿Cómo estás? ¿Llegaste bien?
—Ha sido un día complicado —suspiro—. Pero verte me tranquiliza.
—¿Qué sucedió?
Le explico todo lo que pasó con Tomás y Adriana, mientras me escucha con atención.
—Quisiera estar ahí contigo —comenta con tristeza, cuando termino.
—Lo estás —seña