44. Marcando territorio
En definitiva, algo muy malo sucedía con él. Estuvo listo y mirándose frente al espejo desde las seis de la tarde, aunque Andrea quedó en pasar por él a las siete y treinta.
Pero, en su defensa, los nervios se habían vuelto incontrolables y debía prepararse en todos los aspectos, para así recobrar la serenidad y el control de sí mismo, porque no podía cometer errores.
Dejó a un lado el vaso con whisky, ya que no quería llegar achispado a la casa de sus suegros. Y sonrió c