30. Conflictos personales
—No puedo. Tu madre me invitó a almorzar al club y fue muy insistente.
Casandra rio, pero él sabía que no estaba del todo cómoda con ello. Debía hablar con su madre, porque hacerlo con su padre era una causa perdida.
—No caigas en sus juegos de manipulación —dijo Fabio, pulsando el botón del ascensor y notando las enormes ojeras que llevaba desde hace días.
Temía que con tantas presiones, ella saliera huyendo de nuevo, negándose a dramas familiares que no le competían y a una relación formal a