38. Forzado
El objetivo se había alcanzado, un Prescott satisfecho se daba una ducha, mientras que Sisa estaba en su recámara avergonzada por lo que acababa de hacer, parada frente al mueble de lavamanos, se miró en el espejo.
Y es que en cuanto bajo la lujuria del momento, ella se había incorporado y salió a toda prisa, negó con la cabeza y una sonrisa de incredulidad apareció en su rostro, ¿había algo que no haría por su Elliot?
Se sacudió, estaba siendo cobarde, no era solo el acuerdo, Prescott era co