Keith se sentó. Parecía tranquilo, pero no lo estaba. Estaba tenso y con el control forzado.
—No pude dormir, pero ya estoy aquí. ¿Empezamos con el desayuno? —dijo Keith, intentando sonar lo más normal posible.
Errol Fraser se quedó mirándolo, con el ceño fruncido, como si Keith hubiera dicho algo fuera de lugar, algo que no cuadraba en él..
—Grace, el té, por favor. Ya, la mesa está lista.
—Claro.¡Pero antes, una cosa! —dijo Grace con un tono demasiado alegre, mirando a Keith—. Les cuento que