Lina asiente sin poder emitir una palabra, él la toma de la mano para llevársela de ahí. La lleva casi de contrabando hacia arriba y afuera, muy cerca donde está la piscina. Al salir, se estremece un poco por el frío repentino y observa el cielo de un azul, casi negro y lleno de estrellas. A su alrededor, aparte de estar la piscina, había una manta de pana dorada y sobre ella una bandeja de plata con una variedad de frutas, una cubeta con la champaña rosa preferida de Lina y dos copas. Ella lo