Capitulo 131.
—Estoy muy incómoda —lo dije para mí misma. Me mantuve de pie con la espalda recargada en el muro.
—Hola —asomo la cabeza por la puerta —¿Cómo estás?
—Deseosa por verte —la ayude con la charola.
—¿Por qué?
—Tengo mi periodo ¿de casualidad tienes algo que me sirva?
—Este…—rasco su nuca con mucho nerviosismo —. No se habla de eso —dijo en voz muy bajita.
—¿Qué? —me acerque a ella.
—Solo utiliza alguna de las prendas que tienes en tus cajones.
—¿En verdad? —estaba apenada por lo que escuchaba.
—Si