Capitulo 10.
Regrese al penthouse con un peso menos que cargar sobre mis hombros. El alivio no llegaría al instante sino tiempo después, justo cuando me acostumbre a vivir con el dolor de haber perdido a mi primer hijo. Corte mi cabello o por lo menos todo lo que me había crecido en todo este tiempo. afeite el bigote y la barba. Limpie mi cuerpo a conciencia debajo de la regadera permitiendo que el jabón resbalara sobre mi adolorida piel.
—¡¿Dónde está ese idiota?! —escuche la voz de Robert. Enseguida enrol