Por Leonardo
Como no sigue hablando, le pregunto que sucedió con el italiano.
Mi corazón, ansioso, latía a mil esperando su respuesta.
-Le devolví la sortija, le dije que había sido un error presionarme así, vos nos viste discutiendo en la puerta de mi habitación la noche que llegaste con una pelirroja monumental.
El dolor atravesó mi cuerpo.
Me porté como un cerdo todo el tiempo.
-Yo…
-No digas que me amás, porque no puede ser verdad, si no, no estarías con otras.
Lo dice con firmeza.
-Vos dec