Por Leonardo
Cuando se quedó dormida, me puse a trabajar en unos planos.
Realmente estaba tan avergonzado de mi comportamiento, que no quería ni hablarlo con Ricardo.
No era algo para gritar a los 4 vientos, pero él era mi amigo y era mi oreja, como yo, lo soy suyo.
Cuando sucedió lo de Gabriela, lo escuché mil veces, se dio cuenta demasiado tarde que no la podría reemplazar por otra mujer.
Ahora estoy yo, enredado con la otra hermana de Javier y bastante más joven y la lastime teniendo relacio