Estefanía siguió a Antonio al interior de la casa, de donde ya salían Sergio y Marcela, detrás de Ignacio y Estela, hacia la parte frontal del jardín, en donde sería servido el almuerzo. Cuando se sentó, luego de que Antonio le corriera la silla, observó que Sergio también corrió la silla de Marcela y se sentaba a su lado. Después vio que ella le sonreía. Ya no le era posible verlos de la misma manera a como los había visto quince minutos antes y, aunque estaba tentada a conocer los detalles de